martes, 2 de octubre de 2012

Un Broche con Plumas

Buenas a todos.

Recordáis un broche para la solapa que preparé hace tiempo.

Pues lo he vuelto a hacer, incluso con la misma tela que me encanta.


Esta ves lo he montado sobre un agujón, porque era más pequeño, y las plumas elegidas tienen una pequeña bolita de cristal.

El motivo de hacer este broche es porque mi amigo Honorio quería hacerle un regalo especial a su madre y confió en mí: Muchas gracias.

Estoy muy contenta del resultado.


La verdad es que, como dice el anuncio, la elegancia está en los complementos, jajaja. Hablando en serio, un broche bonito puede hacer especial un jersey de los normalitos y, si tienes varios, cada día puedes ir "estrenando conjunto".

Espero que os haya gustado y, agradezco vuestra confianza en mí porque "todo lo que buscas está en Corticheando".

Hasta pronto.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La Vuelta al Cole

Conforme nos hacemos mayores va sonando cada vez peor lo de la vuelta al cole y lo pronto que empiezan algunos comercios a bombardearnos con los artículos escolares aunque estemos en agosto en mitad de la playa.

Pero no siempre fue así. Recuerdo un tiempo en el que el comienzo de la época escolar estaba llena de ilusión porque volvías a ver a los amigos, empezabas a estar harto de los "interminables" casi 3 meses de vacaciones y era el momento de estrenar material escolar.

Lo que más ilusión me hacía era recoger mis libros y cuadernos nuevos de la tienda y recibir "mi regalito": Un estuche de tela que la dueña de la tienda regalaba a mi madre por haber comprado el millón de libros en su establecimiento.

Y la semana antes de ir a clase me la pasaba limpiando gomas, afilando lápices y ordenando mi nuevo estuche. ¡Qué recuerdos! 

Otra de las actividades que ocupaba esos días era el forrado de libros, lo cual incluía re-forrar libros usado para que estuvieran más "nuevos". Era el caso de los diccionarios. Y aquí es donde empezamos con la actividad de hoy: He estado arreglando un antiguo diccionario de inglés que me dio mi amiga Eli.

La idea la vi el año pasado en uno de los blogs que visito habitualmente, pero cuando vi el diccionario lo tuve claro. 

Necesitamos el libro en cuestión, cartulina, una cuchilla y tijeras, una regla, un lápiz y un rotulador de esos que pintan en dorado o plateado (a vuestra elección). La historia es convertir un libro viejo en una de esos tomos antiguos de enciclopedia (de piel generalmente marrón o en tonos oscuros, con letras grabadas).


Lo primero es reparar los posibles desperfectos del libro (yo tuve que encolar algunas páginas y encintar casi por completo el exterior con cinta adhesiva).


Extendemos la cartulina y, con el libro abierto sobre ella, marcamos el contorno del libro dejando unos 5 cm por los laterales (no por arriba ni por abajo) para que hagan de solapa. Recortar.

Posicionar la cartulina sobre el libro para que coja la forma, separarla del libro y marcar mejor los dobleces.

Ahora llega el momento decorativo. Y aquí es a gusto del consumidor. Podéis copiar un viejo libro que tengáis por ahí para que parezca un libro con solera, o inventaros la decoración, o solo poner que libro es (en mi caso, un diccionario de inglés).

Volvéis a ponerle la funda de cartulina al libro...¡¡Y listo!!


El resultado es muy llamativo y podéis usar esta técnica para unificar los libros de una estantería.

Ya sabéis, vuestros libros no tienen que estar ruinosos. Lavadles la cara con este truco.

Hasta pronto.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Paleta: Queda Tiempo para Cometas

¿Quién ha dicho que se acaba el verano? No sé por el norte, pero aquí abajo todavía hace bastante calor y apetece playa. Y, a parte del bocadillo de tortilla, ¿qué cosa se asocia con la playa? Las cometas.

Pues a volar se ha dicho. Porque los niños se acaban de incorporar al cole y están un poco mustios, o simplemente por echar el rato (como hice yo), vamos a fabricar con nuestras propias manos el típico pandero de caña (y uso esa palabra, aunque a algunos les resulte jocosa, porque es la que utilizaban mis abuelos y porque viene recogida en la Real Academia Española de la lengua). Lo único que vamos a necesitar son dos pliegos de papel de seda de distintos colores, hilo, una caña (hay muchos cañaverales en la playa), papel de periódico, cinta adhesiva, un cortante y paciencia.

En primer lugar, limpiamos la caña para quitarle los restos de hojas y la abrimos para quedarnos con tres trozos de unos 40 cm (cuidado con esta parte no os vayáis a corta).


Los tres trozos que nos han salido los unimos por el centro, anudando con el hilo. Luego unimos también con hilo los extremos y tensamos para obtener un hexágono más o menos regular. Y es el momento de atar 3 cabos sueltos (en los tres vertices de uno de los triángulos que componen el hexágono) para después dirigir el pandero.

Ahora viene la parte decorativa: Forrar el hexágono con papel de seda.


Yo he elegido papel morado para después combinar con rosa. Cortamos un hexágono mayor que el de caña y, con cinta adhesiva, forramos todo cogiendo el papel a los hilos perimetrales. luego ponemos un poco de cinta en el centro del papel (para que no se raje con la tensión del hilo) y por ahí hacemos pasar el cabo de hilo central. Éste, junto con los otros dos que dejamos sueltos, se unen en un nudo.

Decoramos los bordes con flecos que se pegarán también con cinta adhesiva (yo también he puesto cinta washi) y queda hacer la cola, que sale del triángulo opuesto al que tiene el cabo para dirigir el pandero. La cola servirá de contrapeso para que el vuelo sea estable. Empezamos haciendo churros de papel de periódico y anudándolos a lo largo de un trozo de cordel. No os preocupéis por si son muchos porque al realizar el primer vuelo podréis ver si sobran o faltan para quitar o poner más.


Cuando la cola esté puesta es el momento de enganchar la bobina de hilo y . . . A VOLAARRR.


Y vuela perfectamente. No vayáis a creer que por ser de papel de seda se va a romper a la primera de cambio.

Es muy relajante verla flotar en el cielo. Y una vez que ha remontado el vuelo, es divertido jugar al ascensor, que consiste en enganchar trocitos de papel al hilo y ver cuanto tardan en llegar arriba.


Y lo que más me gusta de las cometas son los vibrantes colores y el azul del cielo. Os pongo la paleta.


Y nada más, espero que os haya gustado y que os animéis a hacer un pandero porque aún queda verano.

Hasta pronto.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Una Forma Especial de Felicitar

Buenas a todos.

Ahora os vengo con un encargo que tuve hace tiempo: Una tarjeta de felicitaciones para una mujer especial llamada Carmen.


Esta tarjeta os sonará de las que le regalé a mi mamá y a mi amiga Rebeca. Y es que está empezando a convertirse en marca de la casa como los Happykits.

En este caso, la homenajeada se llama Carmen y su familia no quería la típica postal sino algo más personal. Y, ¿qué hay más personal que la historia de tu nombre en una postal de lectura circular (del latín al árabe, pasando por el hebreo)? Pues eso.

El caso es que, además de poder firmar por el interior...


... la postal se puede desmontar y enmarcar para mantenerla por los siglos de los siglos.

Espero que os haya gustado y, si queréis una y tenéis una idea... pues os ponéis en contacto conmigo que os la plasmaré en una felicitación circular.

Porque ya sabéis, todo lo que necesitas está en Corticheando.

Hasta pronto.